Extracto del texto publicado en el blog "Cròniques cineclubistes"
Por Julio Lamaña(Barcelona),
Secretario General de la Federación Internacional de Cineclubes (FICC)
¿Qué perdió el cine en estas últimas décadas?
Quizá si el cine perdió algo de antaño, fue su capacidad de referirse así mismo como acontecimiento significativo. Los mayores de 30 años recordamos grandes colas en los cines, tremendos estrenos exclusivos en las pantallas de las salas de nuestras ciudades. Era un público “entusiastamente esclavizado” que esperaba los largos meses necesarios para que llegaran los exitazos hollywoodienses o sufría los años de paciencia para que los grandes premios de Cannes o Venecia llegaran a las pantallas de arte y ensayo. La exclusividad de la pantalla del cine otorgaba a las películas el caracter de acontecimiento único, de momento especial, que la contemporaneidad ya presenta como diluído. Ahora las nuevas formas de ocio y la multiplicidad o lo disperso de las pantallas ha relativizado el fenómeno del cine como espectáculo exclusivo, donde el público antes entendía de forma significativa que estaba asistiendo a un momento especial, a un acontecimiento memorable. En los procesos de cambio que el cine está sufriendo, hay pocos trabajos de estudio sobre lo que está significando que el cine ya no sea un momento importante en la vida del público. Esa desafección está en la base de la pérdida de público de las salas de cine.
Cineclubs y público
Los cineclubs han trabajado desde su nacimiento en la formación del público, considerando el cine como un objeto de estudio y un artefacto que sirve para la cohesión social a través del diálogo y de los procesos de compartir, entendiendo el cine no tanto como pura diversión (aunque también) sino como ese momento significativo que se produce cuando al público se convierte en parte esencial del proceso de la exhibición cinematográfica. Creo importante considerar que la relación cine y público ha avanzado en paralelo por caminos muy distintos si consideramos las dos motivaciones esenciales para proyectar cine delante de un público: bien desde objetivos empresariales, bien desde lo no lucrativo, donde cineclubs y asociaciones llevan trabajando desde hace más de 80 años.






