lunes, 8 de octubre de 2012

Crónica de un debutante en Valdivia


“Croniqueando con mi locura a cuestas, reconociendo lugares en los que nunca había estado, verdes llovidos y raros soles, aunque siempre presentes, aparecidos”
por Matías Morales
Llegando a Valdivia la mañana del miércoles, me encuentro en una de las ciudades más lluviosas del mundo, el cielo se despedaza en formas de gotas de agua y el día parece perfecto para recorrer, respirar, moverse y crear. Claramente muy escasos son los mortales que pueden desarrollar todas las actividades anteriores con el estómago vacío o la boca seca, no soy de esas excepciones. Un shop de cerveza negra es lo suficientemente alimenticio para sobrevivir un buen rato. Pero si de tomar se trata voy a retomar el sentido de mi visita a Valdivia: La 3ra Convención de Cine Clubes de Chile.
Dado mis deberes pasé una noche tranquila para encontrarme el día jueves 4 de octubre en la apertura de la convención, cuya temática principal es Cine y Educación: la formación de audiencias, el rol de las universidades en un proceso educativo con los asistentes a funciones de cine, salas abiertas a la comunidad, gratuitas y con ciclos variados en temáticas y ubicación geográfica, estilos narrativos y propuesta estética; proyecciones que al concluir se enriquecen con preguntas, debates y conversación. Debo decirlo, soy un espectador en formación, un joven en moldeo constante de las diversas formas que el mundo se me enfrenta, por eso me tomo esta labor de comunicar mi experiencia, mi primera vez en el Festival de Cine de Valdivia y en una convención de Cine Clubes.
Primer día de convención y en la mesa estaba Luis Horta, coordinador de la Cineteca de la Universidad de Chile y en representación del Cine Club de la Universidad de Chile, Claudio Pereira del Cine Club de la Universidad de Valparaíso y profesor de la misma casa de estudios y Ramón Reyes, coordinador del Cine Club La Mosca en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Estos personajes contaron sus experiencias coordinando y aplicando las nociones del Cine Clubismo, haciendo hincapié en la existencia de un analfabetismo audiovisual. Más interesante se tornó el asunto cuando se abrió la ronda de preguntas del público, donde el profesor de cine Carlos Ossa hizo una intervención respecto a cuáles eran los criterios de formación del público que asiste a las funciones.
Luis Horta, Pablo Inostroza, Ramón Reyes y Claudio Pereira (de izq. a derecha)
El pueblo es chico y el infierno coexiste con el cielo cuando se despeja y la ciudad más lluviosa es también la más hermosa. La propuesta educativa que trae el cine, el entendimiento de una pieza audiovisual de parte del espectador, para que pueda hacerla suya, contraponer su visión del mundo a la de la obra: Limpiar las cáscaras, rasgar las falacias que el cine comercial, la industria cinematográfica de Hollywood, los pésimos reseñistas, nunca críticos, inventos de evaluadores poniendo notas a las películas, se han encargado de colocar a la audiencia en una posición pasiva, insulsa y nula en cuanto a participación y formulación de discursos. En esta coexistencia se puede decir, que más que espectáculo y entretenimiento que rellena los momentos de ocio, sea un recurso para interpelar a la realidad que se le impone.
Como mencioné ser un sujeto en constante moldeo, la segunda noche no fue tan tranquila, Valdivia seguía alimentándome de rubias y negras cebadas, tardes de cine y noches de fiesta. No deja de sorprenderme la hospitalidad de los sureños, la cordialidad al presentarse y averiguar quiénes son estos sujetos que año tras año vuelven más movediza la ciudad. Puedo agregar a modo de anécdota que el solo hecho de compartir una cerveza, abre el corazón de los valdivianos a invitarte a venir en otra época del año, en verano por ejemplo, con alojamiento, panoramas musicales y divertimiento incluido.
Al segundo día de convención llegué un poco atrasado, es necesario mencionar que fue debido a la noche bizarra que nos tocó. Pero más curioso aún fue llegar y escuchar reiterativamente “porno”, “cine porno”, “película bizarras”, tuve que enchufarme en las ponencias que correspondían al viernes, que era un lanzamiento de una revista de bolsillo llamada “Noctámbula” que potencia la actividad cinéfila realizada en Valparaíso, donde se repetía el plato el académico Claudio Pereira, junto con dos miembros importantes de la revista que se estaba estrenando y de Insomnia alternativa de cine, ubicado en el Teatro Condell, que funciona en las tardes como cine pornográfico y durante la noche tienen una programación bastante peculiar para cada día de la semana.
Su ponencia me dejó maravillado y con muchas ganas de ir al Teatro Condell un fin de semana y ver que se traen con secciones como “Formación de espectadores”, “Piezas nacionales” o “Noches de Insomnio” donde algunas funciones son completamente gratuitas y otra se cobra no más de dos mil pesos y pueden llegar a exhibirse nueve horas continuadas de películas bizarras, gore, estrenos anticipados o piezas audiovisuales de lugares del mundo que los cines comerciales nunca traen a sus carteleras.
Pablo Inostroza
Para coronar el joven Pablo Inostroza del Cine Club de la Universidad de Chile, nos presentó el Manual de Cine Clubismo, que incorpora un marco legal con el tema de los derechos de autor y la exhibición de filmes con fines educativos, también presentó  un listado de las películas “esenciales” que hay que ver de cine nacional para familiarizarse con el quehacer de los realizadores chilenos de décadas pasadas, que utilizaban el cine como una herramienta educadora, algunos ejemplos de los arquitectos Pedro Chaskel y Segio Bravo que iniciaron el cine experimental en Chile, sin saber mucho de realización audiovisual, pero si inspirados en historias, vivencias y aprendizajes que lograron proponer en sus películas.
Finalmente Carlos Molina y Karla Díaz, dueños de un proyecto ganador en el Fondo Audiovisual 2011 del área de difusión y educación, nos contaron sobre la experiencia de realizar un taller de formación de audiencia y la formulación de un Cine Club comunitario en la localidad de Pelluhue, ubicada en la costa de la región del Maule. El par de jóvenes estaban anticipando lo que se venía al tercer y último de día de la 3ra Convención de Cine Clubes de Chile: la descentralización.
“Regionalización donde quedó esa cuestión” canta Miguel Barriga, vocalista del grupo musical Sexual Democracia, oriundo de Valdivia. Y alude al centralismo chileno, tema, al parecer, de nunca acabar en un país tan largo y angosto como el nuestro, pero cada cierto tiempo explotan las ciudades, estallidos sociales denunciando el espejismo y falsedad del estado chileno, que vuelve invisible el brutal centralismo y la inequidad territorial, que esconden administrativamente con el simple hecho de poner dentro de un marco legal la regionalización.
Cuando los Ayseninos se alzan como pueblo y se manifiestan en las calles, lo que quieren son hechos y no leyes que adornan la constitución y suenan bastante hermosas e integradoras. Las acciones que propone el Cine Clubismo valga la redundancia es formar Cine Clubs y educar al público.
Es sábado 6 de octubre y tenemos en la mesa de ponencias de la convención a Claudio Pereira y lo acompaña Rodrigo Márquez, ambos encargados de la programación y producción de INSOMNIA alternativa de cine, donde se encargan de proyectar “Piezas disidentes” como le llaman ellos en el Teatro Condell, Valparaíso, e incorporan las obras que no traen las cadenas de cines comerciales, entre ellas extrañas piezas de regiones de chile, así como de distintas latitudes del mundo. La gracia es que mayoritariamente son funciones gratuitas, o por un costo menor al de los cines comerciales, y son invitados los directores, actores o críticos que tengan algo que transmitirle al público respecto de esos filmes, finalmente se arma un foro sobre lo que se acaba de ver y el espectador, ya no tan pasivo, se va con una retroalimentación de escuchar a otros. Claudio dice- “no importa si entendió la película o no, si se quedo dormido, si le dio hambre, ganas de vomitar o ganas de pararse e irse, lo importante es la experiencia, y compartir esa experiencia es lo que enriquece al público”.
Claudio Pereira, Rodrigo Márquez y Udo Jacobsen (de izq. a derecha)
Rodrigo Rosas, coordinador del Cine Club Sub-Topo de Osorno, también tiene “experiencias” que compartir en esta 3ra Convención de Cine Clubismo Chileno, menciona entre otras actividades la musicalización en vivo de películas mudas. Su consejo para la formación de audiencias es comprender que cada localidad tiene intereses y problemáticas comunes acorde al lugar geográfico y social que comparte. Desde allí se realiza la programación de los ciclos del Cine Club.
Con esto y siempre con la interesante intervención del público finalizó la convención, donde se criticaron las modificaciones en fondos concursables, por ejemplo en el área de investigación, que acoto el tipo a investigaciones de mercado y estadísticas. Bastante curioso que estas sean funcionales para el empresariado chileno y de poca utilidad para la ciudadanía común y silvestre.
Todo acaba con la invitación a una tertulia en un sitio ameno, llámese bar, donde se  ahonda de manera más coloquial en lo que fue la 3ra Convención de Cine Clubes de Chile, en el marco del Festival Internacional de Cine de Valdivia 2012, especulando sobre la formación de la Federación de Cine Clubes de Chile.

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